Basada en nuestra ciudad en primavera, esa estación que hace brillar cada calle llena de adoquines, donde los naranjos florecen y el olor a azahar impregna cada rincón de la ciudad. Ese momento donde el olor a torrijas llega de una punta a otra de la calle, y tras esto, llega el algarabío de la gente retumbando en los oídos, el sabor a rebujito en la lengua y las ganas de marcarse un par de sevillanas, llegamos a recrear esta preciosa editorial.